Propuesta decanatura facultad de Artes, Universidad Nacional 2024-2026

En esta página sitúo los documentos y materiales que describen en detalle las propuestas del programa presentado a la Facultad y otros más extensos.

Volver a lo esencial. Primer documento presentado a la inscripción como candidato:

Anexo un nuevo documento. Se trata de una ampliación del documento original; en él trato con más detalle los temas esenciales:

Aunque ya algunos están en otras entradas de este blog, me parece pertinente agregar aquí la serie de artículos escritos para el periódico desde abajo sobre la actualidad de la Universidad Nacional. Considero muy útil el panorama de problemas generales que allí se construye y de la manera como los asumo:

En encuentro con el Consejo estudiantil de Artes Plásticas, un estudiante me preguntaba por el documento de la reforma Mockus-Páramo, 1993, que considero el referente más importante para evaluar el estado actual del plan de estudios de la Escuela. Localicé un documento que en el año 2019 realicé como parte de mis labores docentes de comparación entre las dos últimas reformas académicas. Aquí lo incluyo para el debate.

Preguntas directas, respuestas directas

¿Constituyente universitaria?

Si, definitivamente.

Es un proceso autónomo nacido en el interior de la Universidad Nacional desde hace muchos años y ya en curso en otras instituciones universitarias; es necesaria una refundación porque la Universidad fue sometida por todas las rectorías desde la de Marco Palacios, con Álvaro Uribe en la presidencia y Cecilia María Vélez en el ministerio de Educación, a un proceso de hacer trizas todos los desarrollos realizados a partir de la Constitución de 1991, que garantiza la educación como un derecho inalienable en un país diverso. Han pasado ya 20 años de ese proceso y es evidente el deterioro conceptual y político de la Universidad; el sentimiento generalizado es de crisis y ya no es posible seguir pensando en que unos ajustes o reformas parciales de un modelo completamente tecnocrático y antidemocrático propiciarán una mejora. Es claro que la respuesta no es más administración, la respuesta es, debe ser, política y la política debe volver a centrarse en el hecho sencillo y contundente de que una universidad es una institución educativa y de ahí deriva todo su sentido.

Pero la Universidad es buena, ¿no? Su posición en los ránquines nacionales e internacionales lo demuestra…

La Universidad Nacional es buena porque su comunidad es buena.

Se dice que Colombia es un país tan rico que, a pesar de todo lo que le roba la corrupción, no es un país en bancarrota. Algo así sucede con la Universidad pública: convoca tanto talento que, a pesar de todos los golpes que ha recibido de los gobiernos anteriores y de todas las fallas internas, tiene un nivel muy decoroso y sus egresados son profesionales confiables en todos los campos.

Pero eso no es mérito de las administraciones pasadas. Una institución que puede elegir 10 estudiantes de entre 100 aspirantes siempre tendrá un estudiantado con un alto índice de excelencia; que puede darse el lujo de escoger su profesorado a través de concursos a los cuales se presentan aspirantes de la mayor calidad, siempre tendrá un profesorado inteligente, propositivo y responsable en el cumplimiento de su misión básica; que posee un sistema administrativo bastante sólido, podrá mostrar siempre buenos indicadores, pero no lo mejores resultados que podría estar obteniendo y que la condición del país le reclama.

No podemos descuidar el hecho de que los ránquines del sistema educativo son muy relativos, cuando no francamente engañosos. Las estadísticas se relacionan directamente con los intereses de quienes las financian y diseñan los indicadores. El cálculo de la calidad de una universidad debería tener fundamentalmente en cuenta el sentimiento profundo de su comunidad, que no parece importar demasiado hasta el momento, y su capacidad para influir en la configuración de los discursos nacionales y en ese terreno, tenemos muchas fallas.

¿Acatar o no el resultado de la consulta?

Sé que se ha estado preguntando en muchos lugares si se debería expresar claramente si se acata el resultado de las consultas. Esa es una pregunta para el Consejo Superior. Sin embargo, a los, o las candidatas nos concierne la cuestión de si insistiríamos en la candidatura frente a un resultado adverso en las consultas, y no creo que haya una respuesta que se pueda dar antes de conocer esos resultados; al menos, no es una respuesta de sí o no.

La actualidad de esa pregunta deriva del papel central que tuvo en el debate, y el conflicto que le siguió, acerca del proceso de designación de rector. Allí las circunstancias fueron claras: un candidato obtuvo en los resultados finales una muy definida preferencia. Yo mismo solicité en carta abierta publicada en el correo docente a los otros cuatro candidatos que consideraran retirarse antes de la deliberación del CSU. Solicitud tal vez impracticable, pero que nos hubiera ahorrado un conflicto que nos afectó profundamente y sigue amenazándonos en muchos niveles.

Pero esa es una decisión que se puede tomar una vez dadas las consultas. Si los resultados finales de la consulta en la Facultad dieran unos resultados muy cercanos para dos o los tres candidatos, lo más razonable sería que fueran escuchados el CSU, independientemente del lugar que hayan obtenido; puede suceder que se obtenga una buena votación en un estamento y en otro no, caso en el que tampoco se puede tomar una decisión automática. Tomaré la decisión que considere más adecuada una vez se conozcan los resultados de la consulta.

¿Cómo asumir los problemas relacionados con las violencias basadas en género?

Con toda diligencia, claridad y rapidez.

Considero que la institución universitaria ha mostrado fallas evidentes a la hora de tratar este tema. Hay una percepción de que las acciones son lentas, en muchas ocasiones inoperantes e, incluso, inexistentes, y que su saldo deja mucho que desear porque, o no resuelven ni reparan, cuando no revictimizan. Pero de otro lado, claramente, no se puede decir que la universidad no haga nada o que favorezca a los victimarios, el asunto es mucho más complejo que eso. Este tipo de generalizaciones abunda cuando hay falta de información o mala comunicación y esa condición no se puede prolongar.

En todo caso, hace falta una estrategia de Facultad mucho más amplia, precisa y oportuna

Pero eso implica que se reconozca que el problema es mucho más extenso: las VBG hacen parte de una cultura muy arraigada en la Academia, que propicia toda clase de abusos de poder y que debe ser atacada en su integralidad revisando muy profundamente las maneras como nos relacionamos como comunidad y esto es un problema pedagógico y político. La justicia y la ética no son simplemente palabras o consignas, son condiciones que deben ser abordadas con toda su complejidad.

Es necesario crear o reconstruir espacios colectivos de estudio, diálogo, debate y acción que restituyan el campus como lugar seguro para toda la comunidad con todos sus diversos matices.

¿Qué pasaría en una decanatura suya con los procesos de reforma curricular que están en curso?

En el programa que propongo señalo las razones por las que considero que dichos procesos tienen elementos problemáticos que deben ser revisados: el primero es que están basados en decisiones políticas anteriores que nunca fueron debatidas ni consultadas con las comunidades y que parecen contener aspectos muy lesivos para la calidad de la educación que se impartiría y, muy relacionado con eso, que es necesaria una mucho mayor participación de las comunidades concernidas. Por mi parte, en una eventual decanatura, esos procesos entrarían en estado de suspensión, mientras se realizan acciones colectivas de evaluación de su desarrollo, su necesidad y su pertinencia, mediante procesos más estructurados de participación colectiva.

Intervención en el foro de candidatos – agosto 27

Cordial saludo.

Por respeto al público y al tiempo, aunque no soy el lector más ameno, voy a leer mi presentación.

I

Empiezo presentándome. Soy Miguel Huertas, artista-profesor, adscrito a la Escuela de Artes Plásticas y vinculado al doctorado en Arte, Arquitectura y Ciudad, línea Estética y Crítica, investigador en enseñanza e historia política de las artes

Estudié Bellas Artes, especialización en pintura, una especialización en grabado en metal, maestría en Historia y Teoría del Arte y la Arquitectura y doctorado en Arte, Arquitectura y Ciudad; salvo los estudios de grabado, que hice en Francia, todos fueron realizados en la Universidad nacional, Sede Bogotá, donde ingresé como profesor ocasional en 1992 y, posteriormente, de planta en 1993.

Mi primera distinción, de la que siempre me he sentido muy orgulloso, fue una mención de honor en el Salón Cano, de estudiantes de Artes Plásticas en 1982, posteriormente fui seleccionado para iniciar el programa de Nuevos Nombres en la sección de artes plásticas del Banco de la República y fui el primer ganador de la beca jóvenes talentos del Banco de la República, una beca de creación de Colcultura en 1986 y finalista del premio Luis Caballero en 2006, entre otros reconocimientos.

Soy dibujante por naturaleza y profesor por decisión política. Empecé a trabajar en preescolar y colegios y luego en instituciones culturales como el Banco de la república y el Museo de Arte de la Universidad Nacional. Entre 1995 y 1998 trabajé con los Cursos de Actualización Docente que, con motivo de la construcción de los lineamientos curriculares para la educación artística, derivados de la ley 115 y la Constitución de 1991 y durante los dos últimos años fui su coordinador general. Estos cursos, realizados en nuestra facultad llegaron a reunir hasta 250 profesores de todas las áreas y niveles. A partir de esa experiencia, trabajé en la construcción de una propuesta de posgrado en educación artística a finales de la década de 1990, época en la que no existían en Colombia posgrados en educación ni creación artística.

La primera fase de ese proyecto fue esencialmente personal, acompañado de algunos diálogos con Rolf Abderhalden y Carmen Barbosa, en un ambiente bastante difícil porque los temas pedagógicos siempre han sido de difícil recibo en la Universidad Nacional; incluso en más de una ocasión son tomados con franca hostilidad. La apertura de la especialización en Educación Artística Integral se dio en el año 2004, luego de seis años de trabajo.

En esa primera década de trabajo docente hice mi maestría, coordiné los cursos de actualización docente, coordiné el programa de Artes Plásticas en dos periodos seguidos, durante los cuales se llevó a cabo la reestructuración académica administrativa de la Facultad, siendo yo participante activo como miembro del Consejo de Facultad. Realicé el primer proceso de autoevaluación del programa, que debí realizar nuevamente dos años después durante la coordinación de Gustavo Zalamea porque la nueva rectoría cambió todas las condiciones y fue necesario recomenzar todo bajo un nuevo régimen neoliberal. De la reestructuración que mencioné, nació el Instituto Taller de Creación, del cual fui su primer director y quien le dio su estructura original; posteriormente, coordiné la primera cohorte de la especialización y tuve que empezar de nuevo a luchar por su existencia porque fue cerrada en el año 2005.

También en esos años obtuve algunas distinciones: docencia excepcional, investigación meritoria, academia integral meritoria y medalla al mérito universitario, otorgada por la sede Bogotá.

Expongo este recorrido aquí, porque me parece importante que la comunidad sepa que tengo una trayectoria académica que justifica plenamente la aspiración a representarla en la decanatura de la Facultad de Artes. Este desarrollo académico  no siguió avanzando hacia otros cargos por dos razones: porque siempre he tenido claro que mi interés prioritario, mi proyecto político me gusta llamarlo, se dirigía claramente a permanecer en la condición de artista profesor, sin pretender ni ascender más en la jerarquía de trabajo ni buscar éxito comercial como artista y, en segundo lugar, porque en el año 2002 inició un período de gobierno que ha sido nefasto para la educación en Colombia:  los dos gobiernos Uribe, en los cuales se impuso a rajatabla el modelo neoliberal en educación, que degradó todo lo que de digno existe en el oficio pedagógico – que es mucho- y en la Universidad Nacional destruyó lo que se construyó en la década anterior a parir de la Constitución de 1991.

Las consecuencias de semejante régimen son las que tienen la Universidad en la profunda y gravísima crisis que hoy vivimos.

Puesto que me negué a participar en cargos en ese nuevo contexto –con la sola excepción de asumir la dirección del área curricular en 2014 en la primera decanatura de Carlos Naranjo, me alejé de una cierta visibilidad en la Facultad y me dediqué a profundizar mis investigaciones y a cultivar con un gran afecto la Especialización, que finalmente, después de seis cohortes, pasó a ser la Maestría en Educación Artística, la cual coordiné durante cinco años, retirándome de ella después del sexto año. En ese período realicé mis estudios doctorales que versan específicamente sobre el problema de la construcción de legitimidad en el campo del arte colombiano y el papel que juega la institución universitaria en ese proceso.

El tema, hasta ese momento inédito, que allí se desarrolla es la relación institucional entre la Escuela Nacional de Bellas Artes de Colombia y la Universidad Nacional de Colombia a lo largo de un poco más de un siglo, tema que me llevó incluso a estudiar el origen de la Academia francesa, institución hegemónica durante varios siglos para la institucionalidad de las artes y sigue siendo la mayor fuerza política en la contemporaneidad. Este trabajo me llevó a hacer una aproximación a la historia política de la Escuela de Bellas Artes, de la Facultad de Artes e, incluso de la Universidad Nacional, que en muchos aspectos es pionera. El libro resultante de esa tesis se acaba de publicar este año.

Esta trayectoria me permite proponer un programa de recuperación de la esencia de la Facultad de Artes en momentos en que se vive una oportunidad de cambio de rumbo, después de dos décadas de postración de pensamiento crítico y del sentir pedagógico en la Universidad.

II

Organicé un sitio en la Red en donde he puesto materiales que explican con algún detalle ideas relacionadas con mi percepción de la facultad y de la clase de problemas que deberían ocupar a la decanatura. El enlace fue distribuido por el correo oficial a toda la comunidad de la Facultad. En ellos se observa que más que promesas o anuncios de reformas, intento un diagnóstico de problemas que nos conciernen como colectivo, desde lo más cotidiano hasta el ámbito de la alta política y propongo una estrategia para recuperar el diálogo y la participación amplia y estructurada, tomando como centro las coordinaciones curriculares.

Es el pensamiento de un profesor, oficio que tiene que ver con la política, mucho más que con la administración o la gerencia y, en consecuencia, trata de actuar con la mayor integridad, integralidad, justicia, equidad y ética.

Puesto que existen esos materiales que pueden ser consultados en cualquier momento y con mucho más detenimiento del que pueda obtener en veinte minutos de presentación, solamente haré un muy breve recuento de lo esencial de mi propuesta y, antes de eso, permítanme invocar una imagen:

En una visita al templo de la logia central masónica en Bogotá, nuestro acompañante explicaba que el ingreso y la disposición del lugar sigue el movimiento contrario al curso del sol, describiendo un avance simbólico. La comunidad se sienta mirando hacia el oriente y el gran maestro se sienta mirándola a ella. Así, gran paradoja, la única persona que da la espalda a la dirección hacia donde se avanza es, justamente su guía. Un comentario -benjaminiano, diría yo-, cerraba esa imagen: puesto que el guía no puede ver el rumbo, debe leerlo en la expresión de los rostros de la comunidad.

Escuchando a colegas docentes mexicanos, que llaman comunalidad a su pensamiento, expresaban algo análogo con la locución mandar obedeciendo: el actuar del el líder o representante deriva de los mandatos de su comunidad.

Pero eso requiere una comunidad alerta, con los ojos abiertos, interesada y, por lo tanto, consciente de su presente, su pasado y su porvenir, una comunidad activa estudiosa y organizada.

En una palabra, una comunidad madura. Ya sucedió con la reforma de posgrados: su imposición a pesar de las resistencias de las comunidades, que llevó a que la actual rectoría la suspendiera y reiniciara el proceso. Cuando los principios están viciados, ninguna buna voluntad los repara, es necesario hacer un esfuerzo adicional para enmendar el rumbo

No somos eso, una comunidad madura, no porque no tengamos las condiciones o los méritos, sino porque somos una comunidad dolida, maltratada, ninguneada por un régimen dictatorial que nos dice todos los días que necesitamos autoridades distantes que piensen por nosotros y decidan según su parecer qué es lo debemos llegar a ser y de qué maneras.

La poderosa y ominosa sombra de las élites del siglo XIX todavía se cierne sobre nosotros diciéndonos que debemos ser operativos o morir –la expresión es de Lyotard- que el mundo ya ha sido pensado por una legión de expertos y que a  nuestros países lo que les corresponde es aprovechar pragmáticamente el conocimiento que se produce a grandes costos en los países desarrollados y adaptarlo a nuestras circunstancias –la expresión es del Banco Mundial-, pero lo que en realidad nos corresponde es tener de verdad, aquí y ahora una universidad nacional que sea eso: universidad y nacional. No tenemos aceleradores de partículas, pero tenemos corales, ¿quién está estudiando los corales hoy? –la expresión es de Guillermo Páramo-; hemos llegado al punto en el que en el sistema educativo el único espacio que sobrevive en el que una persona puede ser ella misma es la clase artes, -la expresión es mía- eso nos plantea una tarea social de enorme importancia.

Tenemos una tarea: recuperar y hacernos dueños de nuestra cotidianidad, participar realmente de las decisiones que nos corresponden. No necesitamos más de lo mismo, la pedagogía es política, no tecnología, el pensamiento autónomo es consciencia, no dogmatismo; la crítica es comprensión, no descalificación.

El régimen no cambiará si no cambia la mentalidad, para salir de la subordinación necesitamos madurar como comunidad, ser capaces de debatir y de estudiar y de construir colectivamente. Ponernos en condiciones de hablar; primero entre nosotros, reencontramos romper el cerco de nuestra singularidad y pensar en lo común, luego, poner a dialogar nuestras disciplinas y saberes de los que somos guardianes, dialogar de igual a igual con la universidad y redefinir el papel y el lugar de las artes en su interior. Dialogar y construir con los mismos programas en otras sedes. Escuchar y compartir profundamente con las sedes de presencia nacional y desde allá empezar a repensar la definición de lo nacional. Trabajar con los ministerios de educación, de cultura y de ciencias, con unas estrategias que tendrían como lugar central las coordinaciones curriculares.

Por supuesto, habrá movimientos. Les propongo no seguir intentando resolver nuestros problemas con más de lo mismo. No quiero proponer que los profesores sigamos siendo convertidos por el sistema de poder en figuras de control de las mentalidades y, las subjetividades, tampoco que nos veamos como emprendedores que caminamos alegremente hacia el futuro, porque los problemas y desafíos del presente son grandes y graves.

Los profesores debemos ser profesores, somos guardianes de un saber, ejercemos un oficio de cuidado, contribuimos a la maduración del pensamiento del estudiantado, somos su primera instancia de escucha, pero nosotros no tenemos ninguna escucha.

III

Preguntas rápidas

¿Constituyente universitaria?

Sí, la Facultad y la Universidad requieren de una refundación, pero ese cambio lo debe decidir una comunidad consciente y organizada.

¿Atención a las violencias basadas en género?

Con prioridad, pero reconociendo que son sólo una parte de los abusos de poder que proliferan en la Academia actualmente, que deben ser estudiados y trabajados con celeridad, profundidad y total respeto.

¿Continuidad de los procesos de reforma curricular?

Suspensión temporal de ellos mientras se organiza la comunidad para una mayor participación, y se reflexionan con el conjunto de la Universidad sus principios generales, que no pueden seguir siendo los mismos que se han definido por criterios neoliberales en las administraciones pasadas.

¿Apoyo decidido a la extensión y centro de proyectos?

Total, pero su redefinición respecto a un fortalecimiento académico; no tienen por qué financiar el funcionamiento de la Facultad, tema que deberá ser debatido con la Universidad y deben tener una decidida orientación pedagógica y una lógica solidaria.

¿Temas urgentes de la vida académica?

Reducción de trámites innecesarios, recuperación de todo lo relacionado con investigación, fortalecimiento de los Institutos como unidades de pensamiento y no solamente de trámite de asuntos.

Recuperación urgente de todo el sistema de publicaciones de todos los órdenes y niveles.

¿Relaciones con otros contextos?

Prioritariamente, con las sedes de presencia nacional con el fin de diseñar programas surgidos desde y para el territorio que dialoguen en pie de igualdad y con profundidad con las sedes andinas para redefinir el carácter nacional de la Universidad

Con los ministerios concernidos para la creación de un sistema nacional de investigación en artes y humanidades

¿Compromiso directo de la decanatura?

Tener un equipo permanente de asesores en los distintos aspectos que presenta una facultad tan compleja como la nuestra.

Crear y sostener un sistema de información y comunicación permanente entre las diferentes instancias de la comunidad entre sí y con la decanatura.

¿Objetivo central?

Recuperando el pensamiento pedagógico, recuperar y fortalecer el tejido social para tener una comunidad que pueda enfrentar con madurez los cambios en los que ella misma participará en el futuro inmediato.

Preguntas Foro

Presento la sección de preguntas y comentarios del foro de candidatos a la decanatura, facultad de Artes, UN Bogotá

https://youtu.be/k3293TwQruM

Un mensaje a la comunidad de la Facultad de Artes

El día de ayer envié a través del correo oficial de la Facultad un mensaje, que hago extensivo por este medio a las personas que siguen las vicisitudes de la designación de decano en la Facultad de Artes de la Sede Bogotá UN:

Comunicado a la comunidad de la Facultad de Artes

En tanto candidato a la decanatura, he solicitado que se me permita dirigirme a la comunidad de la facultad a través del postmaster, en relación con la jornada de consulta del día de ayer.

Es claro que el proceso no termina, pero en lo pertinente a la Facultad, culminó una fase y, aparte de la alegría por los resultados que obtuve, quiero expresar mi agradecimiento por la participación de los estamentos, en particular la estudiantil, tan necesaria en estos tiempos y por la cordialidad del diálogo que sostuvimos, y, espero, seguiremos teniendo, con los profesores Gustavo Parra y Paulo Romero, quien tiene toda la razón cuando menciona que la candidatura implica un proceso muy enriquecedor; en efecto, profundiza la mirada, abre el diálogo y se aprende mucho. Agrego que percibir la complejidad del panorama es un ejercicio de humildad que resulta estremecedor y reitera un primer elemento que jamás se puede olvidar: la tarea por venir, a quien corresponda liderarla, solamente tendrá éxito si es una construcción colectiva.

De mi parte, me conmueve profundamente haber logrado una recepción como la que tuve, reivindicando una voz de profesor, con planteamientos de profesor; eso ya representa para mí un logro muy significativo.

Sé que en cada empresa importante nadie está solo y que lo que se avanza es el resultado de muchas acciones más o menos visibles, pero quisiera agregar a este agradecimiento público el nombre de dos grandes mujeres cuyo ejemplo ha sido para mí una guía permanente para orientar mi relación con el mundo universitario: la maestra Carmen Barbosa y la Arquitecta Beatriz García.

Respetuosamente,

Miguel Huertas Sánchez

Escuela de Artes Plásticas